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Dios nos ama y nos regala la creación

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Descubrimos la belleza del mundo, aprendemos a cuidarlo y agradecemos juntos el regalo de la vida.

Exploración pública: el progreso no se guarda.

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Lecturas y Biblia

Un mundo maravilloso

Paisaje con montañas, río, plantas y animales.

Observa el cielo, las montañas, los volcanes, los ríos, las plantas y los animales. Podemos admirar su belleza y agradecer la vida. La fe cristiana reconoce el mundo como creación de Dios: todo lo que Él crea es bueno.

Génesis 1,1–31. Los relatos de esta lectura están explicados con nuestras palabras; no son citas literales de la Biblia.

Un solo Dios, creador y Padre

Paisaje con montañas, río, plantas y animales.

Creemos en un solo Dios, que existe desde siempre y para siempre. Dios crea, cuida y gobierna todas las cosas con sabiduría y amor. Su poder y su amor no tienen límites. En el relato del Génesis, Dios crea con su palabra: lo que dice se realiza.

Génesis 1,1–3; Catecismo de la Iglesia Católica, 268–271 y 290–301.

Leemos los siete días

Escena del día 1 de la creación: luz y oscuridad.

Génesis comienza con la expresión «En el principio» y presenta la creación en seis días y el descanso del séptimo. El relato nos enseña quién nos da la vida, la bondad de lo creado y el sentido del descanso. Vamos a descubrir cada día antes de ordenar las imágenes.

Génesis 1–2,3; Catecismo de la Iglesia Católica, 337.

Día 1 · Luz y oscuridad

Escena del día 1 de la creación: luz y oscuridad.

Dios hace la luz y la separa de la oscuridad. Llama día a la luz y noche a la oscuridad. Así comienza el relato.

Génesis 1,3–5.

Día 2 · Cielo y aguas

Escena del día 2 de la creación: cielo y aguas.

Dios separa las aguas mediante una bóveda a la que llama cielo. La imagen del relato nos ayuda a contemplar el cielo que se extiende sobre nosotros.

Génesis 1,6–8.

Día 3 · Tierra, mares y plantas

Escena del día 3 de la creación: tierra, mares y plantas.

Las aguas se reúnen y aparece la tierra seca. Dios llama tierra a lo seco y mares a las aguas. En la tierra brotan plantas y árboles con semillas y frutos.

Génesis 1,9–13.

Día 4 · Sol, luna y estrellas

Escena del día 4 de la creación: sol, luna y estrellas.

Dios dispone las luces del cielo para distinguir el día y la noche y señalar los tiempos. En las imágenes reconocemos el sol, la luna y las estrellas.

Génesis 1,14–19.

Día 5 · Peces y aves

Escena del día 5 de la creación: peces y aves.

Las aguas se llenan de seres vivos y las aves vuelan por el cielo. Dios los bendice. Recordamos que los seres vivos merecen nuestro cuidado.

Génesis 1,20–23.

Día 6 · Animales y seres humanos

Escena del día 6 de la creación: animales y seres humanos.

Dios crea los animales de la tierra y a los seres humanos, varón y mujer, a su imagen y semejanza. Confía a las personas el cuidado de la creación. Al contemplar su obra, ve que es muy buena.

Génesis 1,24–31.

Día 7 · Descanso y bendición

Escena del día 7 de la creación: descanso y bendición.

Dios termina su obra, descansa y bendice el séptimo día. Este descanso nos invita a agradecer, encontrarnos con Dios y compartir tiempo con los demás.

Génesis 2,1–3.

A imagen y semejanza de Dios

Tres niños cuidan una planta juntos; uno participa desde su silla de ruedas.

Cada persona tiene una dignidad especial: puede conocer, amar, elegir el bien y relacionarse con Dios y con los demás. Ser imagen de Dios no significa que Dios tenga nuestro cuerpo. Nadie vale menos por ser diferente.

Génesis 1,26–28; Catecismo de la Iglesia Católica, 355–357.

La naturaleza y lo que elaboramos

Una abuela y su nieto elaboran pan con ingredientes de la naturaleza.

El sol, un árbol o un pájaro pertenecen a la naturaleza creada por Dios. Las personas elaboramos objetos como sillas, barcos y libros, transformando materiales de la naturaleza con inteligencia y trabajo. Una silla usa madera de un árbol; fabricar la silla no es lo mismo que crear la vida del árbol.

Dios nos ama y nos cuida

Una madre escucha y abraza a su hija en un jardín con aves y flores.

Dios es nuestro Padre: nos escucha, nos comprende y nos invita a confiar en Él. Isaías compara su cuidado con el amor de una madre que no olvida a su hijo. Jesús nos invita a mirar las aves y las flores para recordar cuánto le importamos a nuestro Padre. Su amor es para cada persona y permanece también cuando nos equivocamos.

Isaías 49,15; Mateo 6,26–30.

Jesús, el Hijo que el Padre nos envía

Representación de Jesús escuchando y enseñando a unos niños.

La gran muestra del amor del Padre es que nos envía a su Hijo único, Jesús o Jesucristo, para salvarnos. Jesús nos enseña a amar y a vivir cerca de Dios; podemos hablar con Él como con un amigo. Dios nos creó por amor y nos llama a amar.

Juan 3,16; Juan 15,12–15.

Cuidar, respetar y compartir

Una niña y su padre riegan juntos una planta.

Dios nos confía la naturaleza para que la cuidemos y usemos sus bienes para el bien de todos. Podemos ahorrar agua, cuidar una planta, respetar a los animales y compartir lo que tenemos. Elijan en familia una acción que puedan realizar hoy.

Oramos juntos

Una familia comparte un momento de oración en casa.

Padre bueno, gracias por tu amor, por la creación y por el regalo de la vida. Enséñanos a cuidar y amar los bienes que nos confías y a compartirlos con los demás. Gracias por enviarnos a Jesús. Amén.

Oración adaptada para este encuentro.

Nuestro compromiso en familia

Una niña conversa con su familia sobre lo que aprendió.

Al terminar el día, cuenta a tu familia algo de la naturaleza que te haya maravillado. Den gracias a Dios por la vida y por lo que han recibido. Acuerden cómo cuidarán la creación y qué pueden compartir. Después podrás escribir con tus palabras lo que aprendiste.

Para acompañar en familia

Lee con el niño, escucha sus preguntas y deja que explique con sus palabras. No hace falta acertar a la primera.

Génesis 1–2,3 · Isaías 49,15 · Mateo 6,26–30 · Juan 3,16