Un mundo maravilloso
Observa el cielo, las montañas, los volcanes, los ríos, las plantas y los animales. Podemos admirar su belleza y agradecer la vida. La fe cristiana reconoce el mundo como creación de Dios: todo lo que Él crea es bueno.
Génesis 1,1–31. Los relatos de esta lectura están explicados con nuestras palabras; no son citas literales de la Biblia.
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Biblia católica · Torres Amat
Capítulo 1
1 En el principio crió Dios el cielo y la tierra.
2 La tierra empero estaba informe y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo: y el espíritu de Dios se movía sobre las aguas.
3 Dijo pues Dios: Sea hecha la luz. Y la luz quedó hecha.
4 Y vió Dios que la luz era buena: y dividió la luz de las tinieblas.
5 A la luz la llamó dia, y á las tinieblas noche: y así de la tarde aquella y de la mañana siguiente, resultó el primer dia.
6 Dijo asimismo Dios: Haya un firmamento ó una grande extensión en medio de las aguas: que separe unas aguas de otras.
7 E hizo Dios el firmamento, y separó las aguas que estaban debajo del firmamento, de aquellas que estaban sobre el firmamento. Y quedó hecho así.
8 Y al firmamento llamóle Dios cielo. Con lo que de tarde y de mañana, se cumplió el dia segundo.
9 Dijo también Dios: Reúnanse en un lugar las aguas, que están debajo del cielo: y aparezca lo árido ó seco. Y así se hizo.
10 Y al elemento árido dióle Dios el nombre de Tierra, y á las aguas reunidas las llamó Mares. Y vió Dios que lo hecho estaba bueno.
11 Dijo asimismo: Produzca la tierra yerba verde y que dé simiente, y plantas fructíferas que den fruto conforme á su especie, y contengan en sí mismas su simiente sobre la tierra. Y así se hizo.
12 Con lo que produjo la tierra yerba verde, y que da simiente según su especie, y árboles que dan fruto, de los cuales cada uno tiene su propia semilla según la especie suya. Y vió Dios que la cosa era buena.
13 Y de la tarde y mañana resultó el dia tercero.
14 Dijo después Dios: Haya lumbreras ó cuerpos luminosos en el firmamento del cielo, que distingan el dia y la noche, y señalen los tiempos ó las estaciones, los dias y los años,
15 A fin de que brillen en el firmamento del cielo, y alumbren la tierra. Y fué hecho así.
16 Hizo pues Dios dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor, para que presidiese al dia; y la lumbrera menor, para presidir á la noche: y hizo las estrellas.
17 Y colocólas en el firmamento ó extensión del cielo, para que resplandeciesen sobre la tierra,
18 Y presidiesen al dia y á la noche, y separasen la luz de las tinieblas. Y vió Dios que la cosa era buena.
19 Con lo que de tarde y mañana, resultó el dia cuarto.
20 Dijo también Dios: Produzcan las aguas reptiles animados que vivan en el agua, y aves que vuelen sobre la tierra debajo del firmamento del cielo.
21 Crió pues Dios los grandes peces, y todos los animales que viven y se mueven, producidos por las aguas según sus especies, y asimismo todo volátil según su género. Y vió Dios que lo hecho era bueno.
22 Y bendíjolos, diciendo: Creced, y multiplicaos, y henchid las aguas del mar: y multipliqúense las aves sobre la tierra.
23 Con lo que de la tarde y mañana, resultó el dia quinto.
24 Dijo todavía Dios: Produzca la tierra animales vivientes en cada género, animales domésticos, reptiles, y bestias silvestres de la tierra según sus especies. Y fué hecho así.
25 Hizo pues Dios las bestias silvestres de la tierra según sus especies, y los animales domésticos, y todo reptil terrestre según su especie. Y vió Dios que lo hecho era bueno.
26 Y por fin dijo: Hagamos al hombre á imágen y semejanza nuestra; y domine á los peces del mar, y á las aves del cielo, y á las bestias, y á toda la tierra, y á todo reptil que se mueve sobre la tierra.
27 Crió pues Dios al hombre á imágen suya: á imágen de Dios le crió: criólos varón y hembra.
28 Y echóles Dios su bendición, y dijo: Creced y multiplicaos, y henchid la tierra, y enseñoreaos de ella, y dominad á los peces del mar, y á las aves del cielo, y á todos los animales que se mueven sobre la tierra.
29 Y añadió Dios: Ved que os he dado todas las yerbas las cuales producen simiente sobre la tierra, y todos los árboles los cuales tienen en sí mismos simiente de su especie, para que os sirvan de alimento á vosotros;
30 Y á todos los animales de la tierra, y á todas las aves del cielo, y á todos cuantos animales vivientes se mueven sobre la tierra, á fin de que tengan que comer. Y así se hizo.
31 Y vió Dios todas las cosas que había hecho: y eran en gran manera buenas. Con lo que de la tarde y de la mañana, se formó el dia sexto.
Traducción de dominio público. Conserva el lenguaje de la edición histórica. Ver fuente digitalizada (abre otra pestaña) ↗