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Los ángeles, mensajeros de Dios

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Conocemos a los mensajeros de Dios y compartimos una oración de confianza en familia.

Exploración pública: el progreso no se guarda.

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Lecturas y Biblia

Mensajeros y servidores de Dios

Representación de Gabriel anunciando a María que será la madre de Jesús.

La palabra ángel significa mensajero. Los ángeles son criaturas de Dios que lo sirven, lo alaban y cumplen sus encargos. El Salmo 91 nos invita a confiar en el cuidado de Dios y habla de los ángeles que nos acompañan en nuestros caminos.

Salmo 91,11; Mateo 18,10; Catecismo de la Iglesia Católica, 328–329. Las explicaciones bíblicas de este tema son paráfrasis.

¿Cómo son los ángeles?

Representación artística de un ángel acompañando a una niña y a su abuela.

Los ángeles son seres espirituales: no tienen un cuerpo como el nuestro y por eso no los vemos como vemos a una persona. Son inmortales y tienen inteligencia y voluntad: pueden conocer y querer. Estas son características que puedes recordar al responder las preguntas. Las alas de los dibujos son una representación artística.

Catecismo de la Iglesia Católica, 330.

Lo visible y lo invisible

Tres niños cuidan una planta juntos; uno participa desde su silla de ruedas.

Dios es el creador de todo lo visible y lo invisible. Los ángeles son criaturas espirituales; las personas somos seres con cuerpo y alma; los animales y las plantas forman parte del mundo visible. Todas las personas poseen dignidad y tienen la responsabilidad de cuidar la creación.

Génesis 1,26–30; Colosenses 1,16; Catecismo de la Iglesia Católica, 355–357.

La creación
PersonasAnimalesPlantasÁngeles · criaturas espirituales

¿Cuál es su misión?

Representación de Rafael invitando a Tobit y a Tobías a dar gracias a Dios.

Los ángeles alaban a Dios, son sus servidores y mensajeros y nos ayudan en el camino hacia Él. No son dioses ni reemplazan a Jesús: le pertenecen y están al servicio de su obra de salvación.

Mateo 18,10; Hebreos 1,14; Catecismo de la Iglesia Católica, 329–335.

El ángel de la guarda

Representación artística de un ángel acompañando a una niña y a su abuela.

La Iglesia enseña que nuestra vida está acompañada por la custodia y la intercesión de los ángeles. Llamamos ángel de la guarda o ángel custodio al que nos acompaña en el camino hacia Dios. Podemos pedirle ayuda para seguir a Jesús y elegir el bien.

Salmo 91,11; Mateo 18,10; Catecismo de la Iglesia Católica, 336.

Elegir el bien y pedir ayuda

Una niña conversa con su familia sobre lo que aprendió.

Dios creó buenos a los ángeles, pero algunos lo rechazaron libremente: a esos ángeles caídos los llamamos demonios. La Biblia llama Satanás o diablo al que se opone a Dios. Su poder es limitado; no es igual al de Dios. Ante la tentación de hacer daño, podemos pedir ayuda, orar y elegir el bien. Si nos equivocamos, podemos pedir perdón y reparar el daño.

Apocalipsis 12,7–9; Catecismo de la Iglesia Católica, 391–395.

Gabriel anuncia una buena noticia

Representación de Gabriel anunciando a María que será la madre de Jesús.

Dios envía al ángel Gabriel a Nazaret para hablar con María. Le anuncia que será la madre de Jesús, el Hijo de Dios. María escucha, pregunta y acepta colaborar con Dios. Gabriel es el mensajero de esta buena noticia.

Lectura acompañada: Lucas 1,26–38.

Rafael invita a dar gracias a Dios

Representación de Rafael invitando a Tobit y a Tobías a dar gracias a Dios.

En el libro de Tobías, Rafael revela quién es: uno de los siete ángeles que están ante Dios. Explica que Dios lo envió, invita a Tobit y a Tobías a alabar al Señor y les pide contar sus obras. Ellos reconocen la ayuda recibida y dan gracias a Dios.

Lectura acompañada: Tobías 12,15–22.

Miguel y la victoria del bien

Representación simbólica de Miguel y la victoria del bien.

El Apocalipsis narra con imágenes simbólicas la lucha de Miguel y sus ángeles contra el dragón, identificado como el diablo. El relato invita a confiar en la victoria de Dios sobre el mal. Léelo con un adulto para comprender sus símbolos.

Lectura acompañada: Apocalipsis 12,7–9.

Una multitud de ángeles

Representación artística de un ángel acompañando a una niña y a su abuela.

Daniel y el Apocalipsis hablan de miles y de millones de ángeles que sirven y alaban a Dios. Estas expresiones muestran una multitud inmensa; no nos dan una cantidad exacta que debamos calcular o memorizar.

Daniel 7,10; Apocalipsis 5,11.

Los nueve órdenes de la tradición

Representación artística de un ángel acompañando a una niña y a su abuela.

La tradición cristiana agrupa nueve órdenes o coros en tres grupos. El primero reúne serafines, querubines y tronos; el segundo, dominaciones, virtudes y potestades; el tercero, principados, arcángeles y ángeles. Es una manera tradicional de contemplar la alabanza, el servicio y las misiones de los ángeles. Todos sirven a Dios. Puedes abrir cada grupo para leer sus nombres; no necesitas aprenderlos de memoria.

Algunos de estos nombres aparecen en Isaías 6,2; Génesis 3,24; Colosenses 1,16 y Efesios 1,21. La agrupación en tres grupos de tres coros pertenece a la tradición cristiana.

Grupo 1
  • Serafines
  • Querubines
  • Tronos
Grupo 2
  • Dominaciones
  • Virtudes
  • Potestades
Grupo 3
  • Principados
  • Arcángeles
  • Ángeles

Oramos con nuestro ángel de la guarda

Una familia comparte un momento de oración en casa.

Ángel de mi guarda, acompáñame cada día y ayúdame a seguir a Jesús. Cuida a mi familia y a mis amigos. Ayúdanos a elegir el bien, a pedir ayuda y a vivir cerca de Dios. Amén.

Oración adaptada para este encuentro.

Nuestro compromiso en familia

Una niña conversa con su familia sobre lo que aprendió.

Busquen un momento tranquilo para orar juntos. Den gracias a Dios por su cuidado y pidan la compañía del ángel de la guarda. Nombren a las personas por quienes desean orar. Después comparte una idea que aprendiste o una pregunta que quieras conversar con tu catequista.

Para acompañar en familia

Lee con el niño, escucha sus preguntas y deja que explique con sus palabras. No hace falta acertar a la primera.

Salmo 91,11 · Lucas 1,26–38 · Tobías 12,15–22 · Apocalipsis 12,7–9 · Daniel 7,10 · Apocalipsis 5,11